El viejo guerrero miraba las montañas mientras degustaba la cerveza de trigo que hace semanas preparó para el y su Clan.
El sabía que no existe el espacio ni el tiempo, que su alma estaba a punto de partir hacia su ultima aventura. No había miedo en sus ojos, mas si mucha curiosidad de saber que le traería su próxima vida al reencarnarse.
Admirado por la solemnidad del momento, me senté a su lado para hacerle compañía...
miércoles, 21 de octubre de 2009
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Porque a veces cuando pierdes ganas y cuando ganas pierdes. Supongo que lo realmente importante es seguir nuestro camino, nunca el que nos marquen. Y por supuesto no rendirnos jamas.
ResponderEliminarEd (hermano caminante)