lunes, 19 de octubre de 2009

Recomponiendo las piezas de un puzzle

Un buen día, el clavo que sujetaba al puzzle en la pared durante tantos años se partió. La gravedad se encargó de hacerlo caer.
Mientras caía, nada pude hacer para cogerlo.
Las piezas se desordenaron y cada una de ellas se dolió del impacto, menuda caída....
Miles de piezas quedaron quietas y asustadas en el suelo del salon, cuestionando si el planeta seguiría girando despues de ello.
Empezaron a susurrarse unas a otras, timidas y desordenadas, las mas oscuras y agrietadas pedían que nadie se moviera, que no merecía la pena, que el suelo era el lugar de todas ellas.
Las piezas con colores vivos se unieron de forma natural y comenzaron a dibujar bellas formas de caras sonrientes, cascadas de agua, soles en amaneceres...
Las piezas oscuras del puzzle vieron las formas bellas de sus amigas y compañeras, no supieron que decir. Un reguero de lágrimas broto de ellas y en la cura de su llanto, su piel se aclaraba día a día y sus grietas se iban soldando.

Cuando me levanto por la mañana, me encanta ver como se van recomponiendo las piezas del puzzle y como forman nuevas figuras para alegrarme el día. Yo quiero a cada una de las piezas que lo componen, pues todas ellas merecen ser amadas.

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