jueves, 5 de noviembre de 2009

Baldosas amarillas

Al terminarse el pasillo exterior, comenzo en su sueño otro interior mas estrecho en el cual avanzaba mas lento.

Poniendo sus energías en no perder el trazo de baldosas amarillas y con la respiración entrecortada, Alicia se veía en los espejos que se creaban cuando sus lágrimas caían al suelo.

Tenía que tener cuidado pues si caía en ellos podría quedarse al otro lado de la imagen y no podría retomar su camino.

En este tramo Alicia no estaba acompañada del hombre de hojalata, ni del leon cobarde ni de su fiel toto; mas ella estaba tranquila, ya que sabía que la estaban esperando al otro lado...estaran allí cuando despierte...

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