En ocasiones podemos estar toda la vida esperando a una gran alegría y con esa excusa caer en el peligro de menospreciar todas las pequeñas alegrías que nos encontramos en el camino.
Me viene a la cabeza que el pasado ya no existe y el futuro no lo conocemos ¿que nos queda? presente, no existe a ciencia cierta nada más que el presente; este en el que respiramos.
En ese presente podemos encontrar siempre cosas de las que disfrutar; como una sonrisa, el tacto del aire, la visión de las nubes en el cielo, el olor de los parques... y cienes y cienes de cosas que bastaría con que abriramos los ojos, oidos, rariz, boca y dedos para poder tocar, oir, ver, oler y saborear...
El primer paso para esas pequeñas alegrías, las que están ahí y pasan desapercibidas sea quizás abrir la mente; no dejar que nuestros miedos creen barreras y corazas inútiles que maten nuestra esencia.
Las grandes alegrías llegan siempre siempre, después de las pequeñas las hayan hecho hueco...
Disfrutemos de este regalo de nuestra vida, ya que solamente podremos dar fe de que existe en este instante presente.....
martes, 10 de noviembre de 2009
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un vídeo precioso :-)
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