Un dia, el creador de palabras creó una para que fuera adorada y así resarcir su inmenso ego carenciado.
Repitemela otra vez, dijo ávido el deborador de emociones que hambriento esperaba su dosis.
Las ruecas del engranaje entre el creador de palabras y el deborador estaban en plena efervescencia mientras el creador repetía y repetía hasta la saciedad su palabra inflandose más cada vez.
Por el desgaste del uso, aquella palabra perdió su significado y ya no satisfacía al deborador que miraba aburrido e insatisfecho al creador de palabras.
-"Ya no me gusta esa palabra, necesito otra diferente; una autentica"- dijo el deborador mientras buscaba en su agenda un sustituto que pudiera satisfacer su inapelable deseo de emociones, malediciendo por lo bajo la inutilidad del creador.
-"No me quedan mas en la recámara ¿cómo quieres que sea la siguiente que deseas oir?"- decía el creador de palabras mientras sacaba de un bolsillo la plastilina para crearla a la carta...
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Me mola facto!
ResponderEliminarSon geniales, luz en estado puro :)
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