Sauce, que sin llorar en el día a día hundes profundo tus raíces en mi tierra.
Podré buscarte en los ojos de la noche estrellada sin hallarte, o quizas, en el atardecer con el sueño enrogecido de descansar bajo tus ramas.
Te buscare incluso donde sepa que no estas, por si una tormenta desvió tus pasos.
Encederé una luz azul en mi mirada cada vez que mire a los ojos al mundo, para que si por azar te cruzas en mi camino, no pases de largo...
viernes, 4 de diciembre de 2009
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