Alli me encontraba, sin saber como había llegado a aquel tejado; desprovisto de toda cobertura que me había protegido durante mi existencia.
Podía moverme sin pisar el suelo, comunicarme sin decir ninguna palabra...
Todo cuadraba, todo era como debía ser, sin miedo a pasados ni futuros.
Me sentía como el espíritu que tras ser liberado de su recipiente tomaba conciencia de si mismo...
Entre risas y júbilo me preguntó sin palabras una anciana...¿deseas volver a tu cuerpo?
Con una sonrisa le di mi respuesta afirmativa convencido de que aun me quedaban cosas por hacer en esta tierra.
Caí desde muy muy alto y aterrice en mi cuerpo que, maltrecho, abria los ojos entre los cristales y hierros de un coche accidentado...
miércoles, 9 de diciembre de 2009
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Vaya !,Bienvenido a la vida.
ResponderEliminargracias Amapola¡¡ :D
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