Todo temblaba bajo los pies del pequeño Nanuk mientras sus compañeros de viaje se desperdigaban por aquel rígido e intransigente paraje.
Mientras la tierra se abría, el optó por hacer una parada en el camino pues sabía que que no podría vivir ni un minuto más de lo que le correspondía.
Sacó su flauta y entonó las canciones que le habían enseñado sus mayores, mientras la tierra se calmaba con su melodía...
martes, 22 de diciembre de 2009
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hola david esta muy chachi tu blog que no me asusssssssto te quiero hijo besitos
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